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Si os preguntáis… ¿qué es la prestación por cese de actividad? Es importante saber que se trata de una protección que la Seguridad Social ofrece a los trabajadores autónomos (RETA) en caso de que cesen su actividad.

¿La prestación es automática para todos los autónomos? No. Puedes optar a ésta si lo solicitas expresamente (y cotizas más mensualmente, es decir, tienes una cuota más alta que la mínima exigible y, por tanto, pagas más).

Hay que tener en cuenta que cuando te das de alta de autónomo, el pago de las Contingencias Comunes (prestación por Incapacidad temporal -si estás enfermo por una gripe, por ejemplo-) es obligatorio, ya que es el pago mínimo para cotizar (de esas Contingencias y de tu base de cotización –que suele ser la mínima- sale la cuota que mensualmente se te carga en tu cuenta corriente, y con ello te aseguras la prestación por Incapacidad Temporal, como en el ejemplo antes dicho).

A partir de ahí, las siguientes prestaciones que la situación de autónomo y Seguridad Social te ofrece podríamos decir que funcionan a “la carta”: puedes optar a éstas o no, según las que te interesen (y según lo que puedas permitirte pagar por cuota, porque en caso de acceder a estas prestaciones extra, deberás cotizar más y, por tanto, tu cuota mensual será mayor). Una de estas prestaciones es la de cese de actividad.

El cese de actividad para autónomo, ¿qué te ofrece? Pues, para entendernos, es el pago del paro (prestación por desempleo) para autónomos. En cuanto a su duración, tenemos disponible en Seguridad Social como información oficial una tabla en la que se especifica su temporalidad:

PERIODO DE COTIZACIÓN Y DURACIÓN DE LA PRESTACIÓN
Meses cotizados Duración para menores de 60 años Duración para mayores de 60 años
De 12 a 17 meses 2 meses 2 meses
De 18 a 23 meses 3 meses 4 meses
De 24 a 29 mese 4 meses 6 meses
De 30 a 35 meses 5 meses 8 meses
De 36 a 42 meses 6 meses 10 meses
De 43 a 47 meses 8 meses 12 meses
Con 48 meses 12 meses 12 meses

En cuanto a su cuantía, se debe decir que te pagan el 70% de la base reguladora (esta base se calcula sacando el promedio de las bases de cotización de autónomo cotizado durante los 12 meses anteriores a la situación legal de cese de actividad). Hay una cuantía máxima del 175% del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM), a no ser que el trabajador tenga uno o más hijos a su cargo (en este caso la cuantía será respectivamente, del 200% o del 225% de dicho indicador). La cuantía mínima también variará entre el 107% y el 80% dependiendo de si el trabajador autónomo tiene hijos a su cargo, o no.

Hasta aquí todo correcto; ahora bien, como se sabe, “casi” siempre hay un pero…Y aquí lo hay también.

Y este se encuentra en los requisitos. Actualmente, los requisitos que se requieren para poder acceder a este “paro” (¡OJO! Requisitos exigibles para que te paguen la prestación, no requisitos para que puedas dar de alta esta prestación y por tanto cotizar y pagar cada mes) son muy exigentes, lo que es de hecho una limitación (incluso excesiva) de acceso a la prestación. Ello supone que aquellos autónomos que quieran o hayan optado por acogerse a esta prestación y que, por tanto, tengan una cuota mensual más elevada de la mínima exigible, es muy posible que estén pagando de más sin que, llegado el caso, puedan acceder a esa ayuda económica, a pesar de haber pagado para obtenerla.

Si surgen dudas o preguntas del tipo “¿cómo es posible?”, se puede entender más fácil si sabemos y analizamos en qué consisten los requisitos:

1.- Estar dado de alta como autónomo.

2.- Tener cubiertas las contingencias profesionales (es decir, contratar esta prestación y pagar una cuota de autónomo más elevada).

3.- Estar al corriente en el pago de las cuotas de Seguridad Social.

4.- Cotizar por cese de actividad mínimo doce meses continuados e inmediatamente anteriores al cese.

5.- Que el cese en la actividad desarrollada por el trabajador autónomo se deba a motivos económicos, técnicos, productivos u organizativos, causas de fuerza mayor, pérdida de licencia administrativa, violencia de género, divorcio o acuerdo de separación matrimonial y sea debidamente justificado.

6.- Suscribir el compromiso de actividad para el mantenimiento de la prestación a fin de realizar las actividades formativas.

7.- No haber alcanzado la edad ordinaria de jubilación, salvo que no tuviera acreditado el período de cotización requerido para ello.

8.- Que no concurra ninguna de las incompatibilidades previstas en la Ley 32/2010, de 5 de agosto.

El quid de la cuestión está principalmente en el requisito nº 5 (también podríamos hablar de otros requisitos, pero nos centraremos en este por llamativo): en la gran mayoría de casos de trabajadores autónomos y sus negocios o su profesión, NO se puede justificar el fin de la actividad por alguna de las causas expuestas. Poniendo un ejemplo: para poder solicitar esta prestación por causas económicas, es obligatorio tener y ACREDITAR como mínimo unas pérdidas derivadas del ejercicio de la actividad, en un año completo, superiores al 10% (sean pérdidas como tal, o entendiendo un 10% de ingresos menos). Además, teniendo en cuenta que quien aprueba o no esta prestación es la Mutua a la que el autónomo está adscrito, la consideración de pérdidas la tienen que valorar estas Mutuas, las cuales tienen el concepto pérdidas o ingresos como elemento subjetivo que ellos mismos valorarán en función de la documentación acreditativa aportada, lo que -ya se sabe- puede suponer una negativa a acceder a la prestación porque subjetivamente la Mutua valore que no se está ante una causa económica suficiente para poder cobrar la prestación. Además, como guinda del pastel, hay que añadir que no se toma en cuenta el cálculo del sueldo del autónomo.

En definitiva, tal y como admite la propia Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el reconocimiento de esta prestación sigue siendo limitado, porque la involuntariedad en el cese de la actividad “es difícil de determinar y de valorar”.  Entiende la AIReF que “los requisitos de acceso a la prestación deben ser necesariamente exigentes, pero en la práctica supone de hecho una barrera de acceso a la prestación”.

Eso sí, la AIReF, que ha lanzado estas declaraciones tras haber analizado si la recaudación que se obtiene por el pago de la cotización para la prestación es positiva y se sostiene, dice que el sistema de protección por cese de actividad del autónomo es viable “porque la recaudación es muy superior al gasto en prestaciones”.

A nosotros no nos extraña que sea viable, dado que SÍ SE RECAUDA, pero al ser el acceso mucho más que limitado, la mayoría de veces NO SE ACCEDE. Y a vosotros, ¿qué os parece?

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